Rayo y sus prosemas: forma y fondo

Henry A. Petrie

I
Anécdota matagalpina

Eliseo Chávez es un matagalpino guanuqueño que conocí en los años ochenta del siglo pasado, cuando éramos jóvenes.

En una ocasión llegó a mi oficina a las siete de la mañana, hora que acostumbraba para la creación literaria, el análisis de coyuntura o estudiar historia. Me encontró escribiendo algunos párrafos de mi novela que luego intitulé Corazón de mujer. Me preguntó si podía acompañarme, acepté con la condición de que por un momento debía guardar silencio, mientras agotaba mi fluido creativo. Era 1986.

Tomó Los miserables de Víctor Hugo que estaba sobre mi escritorio y lo hojeó.

Cuando concluí me preguntó qué escribía, luego de responderle me pidió que leyera «un pedacito». Así lo hice. Y expresó:

—¡Qué bonitos versos!

—¿Versos? ¿Por qué crees que son versos? ‒le pregunté.

—Ha sonado bonito.

Aquella mañana con Eliseo se reeditó cada vez que él estaba en la ciudad, desayunábamos y conversábamos en mi oficina con segmentos de lecturas de algún poema o «pedacito» de mi novela en construcción. Jamás contradije lo que consideró «versos», asumiéndolo como buena señal.

II
La poesía determina

Desde la primera mañana con Eliseo han transcurrido casi cuatro décadas. En junio de 2023 llegó a mis manos el libro intitulado Cuando la prosa es verso, del escritor matagalpino sanramoneño y segoviano, Mauricio Rayo Arosteguí, que también vivió varios años en León.

Aprecié su portada y me detuve en el título. Recordé al amigo de la anécdota. ¿Qué pasa con los matagalpinos?, me pregunté. Eliseo me habló de versos cuando le leí prosa narrativa y Rayo me viene con que la prosa es verso.

Callé. Necesité «carburar», entender el sentido y el contrasentido, la denotación y connotación de las frases de ambos personajes. En la conjugación prosa y verso existe una polivalencia, donde lo poético está más allá de una forma convencional: versos en poema o linealidad narrativa.

Cuando la poesía determina y su arquitectura textual logra potencia expresiva independiente de la forma, el verso va más allá de la métrica y la prosa tiende a la excelsitud estética; la percepción sensorial se transmuta a la literalidad en ilación y armonía. De aquí entonces, que una prosa esté embarazada de poesía, que un poema sea a la vez un cuento y haya cuentos profundamente poéticos. Cuando la poesía es esencia todo lo determina sin límites, hasta un discurso político puede ser poético.

El libro más reciente de Rayo es el motivo de mi análisis esta vez.

III
Descripción de la obra

Cuando la prosa es verso (UNAN-Managua, mayo 2023), de Mauricio Rayo A., es un libro de 86 páginas que reúne 36 textos (28 prosemas y 8 cuentos) en cuatro secciones, a razón de 9 textos cada una y con epígrafe de Joaquín Pasos Argüello tomados de su extenso poema Canto de guerra de las cosas. El poeta y ensayista Efraín Osejo Morales es el autor del prólogo. La concisión y brevedad es una de sus características esenciales.

Los cuentos son los siguientes: 1. EGO (minicuento; sección I, p. 29); 2. Caricatura de un viaje (sección II, p. 42); 3. Conversaciones en un barco (sección III, p. 51); 4. Mural (cuento breve; sección III, p. 56); 5. Soñaba (sección III, p. 58); 6. La piedra que cae (sección III, p. 60); 7. Inter texto de un jardinero (sección IV, p. 69) y 8. Reminiscencias (sección IV, p. 82).

¿Por qué introducir cuentos en una obra de prosemas? El capricho del autor prima. Pero, además, cuando la poesía determina la narración, su frontera con el prosema es delgada. Los de Rayo en este libro tienen suficiente carga poética que enriquecen la obra en su conjunto, determinada por el prosema.

Cinco de sus textos están incluidos en la antología de prosemas nicaragüenses Persiguiendo una forma (Ediciones Pensar, enero 2024), y de estos, a mi criterio, dos tienen la categoría de excelsos, a saber: Monólogo de un caminante (sección IV; p. 75) y Conjuro para eliminar tristezas (Idem; p. 77).

El autor «es un hombre multifacético» que cultiva las artes visuales, el teatro y la literatura. «Ha creado más de un centenar de cuadros» (Petrie, 2020). Sus obras de cuentos: Mundo de agua (2007) y Breve historia de anatomía humana (2009), ambos publicados por la Editorial Universitaria UNAN-León.

IV
Simbiosis de prosa y verso

Al margen de los cuentos incluidos, en Cuando la prosa es verso la poesía es lo que determina en la forma de prosema. El poema fluye en la prosa con imágenes-ideas secuenciales, articuladas o amalgamadas. En la mayoría de estos prosemas surge una voz narrativa, pero esta no aborda una trama ni pone en acción a personajes. Lo poético irriga el texto prosístico, donde incluso, las imágenes literarias se enriquecen con el influjo pictórico ‒recuérdese que Rayo es un pintor con larga trayectoria‒.

En la obra hay juegos de palabras bien pensadas y gramaticalmente armadas; las sensaciones danzan a través de diversas figuras y recursos literarios.

La prosa verso concebida por Rayo no es paradoja ni antítesis, es simbiosis, es decir, interacción de géneros determinados por la poesía en múltiples manifestaciones, desde la existencia y el ser, la panorámica en movimiento y la contemplación reflexiva, hasta la sublimación de las artes.

En el prólogo, Efraín Osejo Morales plantea que su título es…

«desconcertante y a la vez interesante: desconcertante por lo incómodo que resulta a la ordinaria capacidad humana de percibir ese estímulo conceptual que se escapa a la impresión directa de las manifestaciones escritas o verbales; más aún, mediando adverbio de condición y tiempo y un predicado aseverativo, como es el caso de Cuando la prosa es verso…»

Tradicionalmente ha sido el verso lo que caracteriza al poema. Rayo en el título de su libro refiere lo poético en la prosa, más allá del verso clásico que conforma una estrofa. La prosa es el poema. El poema ha sido concebido en prosa, trascendiendo su forma convencional.

La poesía es libertad y como el aire está en todo. La experiencia estética de Rayo combina las artes literarias y visuales, para él los efectos cromáticos también son versos en el cuadro; el texto es el lienzo. Una imagen bien lograda es un poema. La poesía lo ilumina todo, «es una disparadora de imágenes» (Martínez, 2008). El arte es una constante búsqueda que admite lo lógico y lo ilógico en armonía; quedarse en el concepto clásico tradicional es lo cómodo, el continuismo; irrumpir hacia nuevas formas de expresión es el riesgo, el pecado.

Osejo et al. (2024), en el prólogo de la antología de prosemas nicaragüenses Persiguiendo una forma, plantean:

El prosema (poema en prosa) es la expresión de capacidad creadora de la síntesis, de la idealidad y la libertad que conlleva a la configuración de su forma diferenciada y autónoma, donde la gracia poética, la retórica musical y rítmica del verso libre y la expresividad lexicológica cotidiana, persuaden y dinamizan el texto.

(…)

El prosema contiene esencialmente poesía, que asume la oración y el verso libre como asiento, conjuga e hilvana imágenes, símbolos, sentimientos… sin necesidad del verso convencional. Las oraciones concentran la sustancia poética: espíritu vital con sus encantos y desencantos. Si existe algún verso en el prosema, más allá de un recurso puntual, es el que se transmuta en la oración en su libre discurrir creativo. El verso no es la poesía, entendámoslo, como tampoco el poema.

Cada pieza de Cuando la prosa es verso concentra poesía; sus líneas articulan imágenes. Además, como ratificando la frontera delgada que muchas veces existe entre el prosema y el cuento mínimo, el autor incluyó ocho cuentos embarazados de poesía. Rayo escribe prosemas con verdadera conciencia y vocación, es un labrador inquieto de este género por las posibilidades expresivas que ofrece.

La poesía está en todas partes y navega en varias naves. Enfatizo, la poesía no es el poema en sí, tampoco la prosa corriente. En base a mis estudios, vivencias y experiencias, la poesía es creación, vida, naturaleza espiritual, donde se articulan y amalgaman sensaciones, percepciones, visiones e imágenes, que mediante un dedicado y paciente trabajo estético, adquieren y proyectan luz en la forma artística empleada.

V
Yendo al alma de la obra

Después de la lectura analítica de los prosemas de Mauricio Rayo A., observo al hombre en soledad que transcurre entre tonos y colores, emociones que motivan la creación y la labor estética.

«La tristeza inherente al ser, como un estado del estar proyectado a sí mismo, asumiéndose con todas las emociones y circunstancias, de manera feliz, sin fatalismo» (Conjuro para eliminar tristezas, p. 77-78)

La incomprensión duele y hiere, como una costilla rota que aguijonea el alma, esa amalgama de cosas que observo en el poeta solitario; fragilidad humana asociada a la sensibilidad artística.

«Cómo te explico que mi cama gime sola, solloza porque estás ausente. (…) El lado en que dormías, ahora es un hueco vacío que llega al infinito, al otro lado del globo terráqueo, sobre una estrella distante» (Cómo te explico, p. 40).

«… añoraremos con tristeza las cosas tristes que botamos. Nos quedaremos pues, solo con una tristeza… sola… acompañándonos de manera persistente; esa tristeza te recordará siempre a las otras tristezas y, aunque sea solamente una, sentirás que aún tienes todas las demás tristezas juntas en ella» (Conjuro para eliminar tristezas, p. 77-78).

Su vacío es un hueco con ángulos que recorre la tristeza. Su soledad no es inútil, va al silencio para crear, para jugar con palabras y colores, porque el prosema se enriquece de las artes, como en Letanías de una noche de lluvia (p. 34). «No siempre existe oscuridad completa en la soledad» (Claro oscuro, p. 53). El poeta es un ser humano que se debate en los mundos que crea, donde las emociones actúan, incluidas la monotonía, la frialdad, el sinsentido o el desamor (Caricatura de un viaje, p. 42; Letras ahogadas, p. 43 y Hastío, p.45).

Mauricio Rayo, además de artistas es deportista y odontólogo. Se inventa tiempos y vive explorando sentidos de la vida, quizá en la constante del autodescubrimiento. En esa trayectoria desprende y aprehende, analiza y resume, madura reinventándose, así da cuenta en Pretendo no cerebrar (p. 46). «Cerebrar», de cerebración ‒proceso mental‒ que en su caso también es festividad: la derrota que se vuelve siempre una experiencia.

Solo las almas avanzadas cuestionan la existencia en el plano humano, buscan en el fondo del silencio la sonoridad y en el claroscuro la panorámica colorida. Se trata de una armonía de significados creados con imágenes que concurren en el ocaso o en el asilo que se busca para expandirse en reversión del curso vital (Preguntas, p. 47; Ocaso, pp. 67-68; Intertexto de un jardinero ‒cuento‒, pp. 69-70; La sombra, pp. 71‒72).

Dos prosemas excelsos

En Cuando la prosa es verso existen dos prosemas que particularmente considero excelentes por su arquitectura y contenido: Monólogo de un caminante (pp. 75-76) y Conjuro para eliminar tristeza (pp. 77-78). El primero es alusivo a Caminos (1921) de Azarías H. Pallais, donde la realidad es polvo al andar y compañero el pensamiento. De pronto los caminos son interdimensionales, cuadrantes estelares. Se va y se viene, o solamente se va sin retorno, en busca de algo que es constancia del caminante. Leamos:

Los caminos a veces son tristes (…) También existen caminos llenos de nostalgia, añorando huellas de pájaros extintos (…) // Hay caminos con tatuajes de antiguas carretas viajeras o pisadas de caballos (…) // En el futuro cercano los caminos serán canales etéreos, caminaremos transmutados en espíritu, separados del cuerpos que hasta ahora hemos habitado.

En el segundo prosema (Conjuro…), la tristeza es inherente al ser, madura el sentimiento hasta lograr su síntesis: «Nos quedaremos pues, solo con una tristeza… sola…» Y de aquí, vuelta al análisis: «… esa tristeza te recordará siempre a las otras tristezas y, aunque sea solamente una, sentirás que aún tienes todas las demás tristezas juntas en ella».

El conjuro para eliminar tristezas es aceptación y trascendencia, ubicarse más allá del fondo doloroso. La voz lírica sugiere respirar profundo y platicar con ellas «como si se tratase de un familiar muy cercano» y susurrar en sus oídos:

Adónde irás cuando yo me vaya / si no puedes vivir sin mí / si no puedes estar sola / adónde irás cuando me vaya / si tampoco yo, puedo irme solo / ni quedarme aquí, solo conmigo.

Observemos los versos divididos con plecas, siguiendo la linealidad de la prosa, apuntillando la actitud psicológica y poética. Y sigue:

Sentirás desde ese instante que todo tu ser se llena de alegría indescriptible, al saber que vivirás eternamente con tu tristeza, sin pensar que ella vive borrada de tu cerebro, simplemente formando parte de ella, inherente a tu feliz existencia.

Su estado se proyecta adverso al fatalismo.

El juego constructivo de Rayo

Es característica de Rayo exprimir y mascullar emociones, encontrar aristas con las que pueda explorar posibilidades desde sus estancias silenciosas, capturar imágenes y crear mundos. El verso es un detalle, esa percepción que tuvo mi amigo guanuqueño Chávez («¡Qué bonitos versos!»).

El hombre poeta-pintor-actor, aunque sufra, no pierde la serenidad ni el entusiasmo por la vida, entregándose a la espontaneidad. El sufrimiento encuentra su contraste en este autor. Padece, pero no se abate: La noche no es negra como la pintan, siempre tiene algo claro, algo de luz (La noche, p. 28). Por eso juega y construye palabras de doble sentido que enriquecen su intención poética, veamos:

En el prosema Locos (pp. 73-74):

«La locura lo-cura todo…»

«Es-puma que se desvanece agazapado en la espesura…»

«Si yo-viera mi alma…»

«Yo lo-coloco y la razón lo-quita.»

En el prosema La palabra dada (pp. 79-80):

«Lápiz-tola, no es un revólver. Todas las sílabas y palabras sirven para jugar con ellas. Una Ba-llena, la otra vacía; uno es Del-fín, el otro del principio…»

El libro de Rayo reafirma lo expresado por Mallarmé a Huret (1891):

La poesía consiste en crear, hay que atrapar en el alma humana estados, destellos de una pureza tan absoluta que, bien cantados y con una adecuada iluminación, lleguen a convertirse, en efecto, en las joyas del hombre: ahí existe símbolo, hay creación y la palabra poesía adquiere su pleno sentido; se convierte, en suma, en la única creación humana posible.

Concluyo

Cuando la prosa es verso, de Mauricio Rayo A., se ubica como un libro referente de la poética nicaragüense, particularmente del prosema, por sus construcciones y tratamiento de temas que encierra, en palabra del poeta Osejo en su prólogo, la «plurisignificación».

Todo implica labor. La complejidad es articulación de elementos que construyen sentidos, imágenes, historias, ideas, conceptos. El prosema, en tanto arte, requiere de laboriosidad, de dominio verbal concentrado, donde lo poético es su esencia, crea significados, iluminación.

En Cuando la prosa es verso se eleva la voz lírica por el camino del entendimiento, quizá influido por Tagore (Calcuta, India, 1861‒1941), con la pedagogía de la comprensión del hombre en sus dimensiones íntimas y el zumo inevitable de Baudelaire en su obra El spleen de París (o Los pequeños poemas en prosa [1869]). Si el poeta maldito francés, en El loco y la Venus, expresó: … soy inferior en mucho al animal más imperfecto; el poeta nicaragüense, en Mi mundo (p. 55), dice: … en mi mundo nada es ordinario, sólo soy un perfecto ser humano con un montón e interminables defectos.

A pesar de los sinsabores y de la actitud destructiva: «Los poetas tuertos buscan criticar con un solo ojo…» (La palabra dada, pp. 79-80), la creación de Rayo, además de la realización artísticas y profesional, derrama sensibilidad, visión y experiencia en una obra literaria que, en mucho, motivó la discusión embrionaria de la primera antología de prosemas nicaragüenses, Persiguiendo una forma (2024).

Managua, Nicaragua, 29 de enero de 2024.

 

Referencias:

Huret, Jules. 1891. Sobre la evolución literaria. Entrevista con Mallarmé. Los cuadernos del diálogo. Versión y notas de Antonio Martínez Sarrión.
Martínez, Héctor E. 2008. El valor de la palabra poética está en el silencio. Ensayo. Aromito: aromitorevista.blogspot.com
Osejo, Petrie y Rayo. 2024. Persiguiendo una forma. Antología del prosema nicaragüense. Ediciones Pensar. Managua, Nicaragua.
Petrie, Henry A. 2020. Mauricio Rayo, la integración pictórica literaria. Tinaja Intercultural:
Rayo A., Mauricio. 2023. Cuando la prosa es verso. Editorial Universitaria UNAN-Managua.